domingo, 12 de enero de 2014

Actividad 1. Borrador 2




EL PUNTO


  Autor/a: Peter H. Reynolds.

Adaptado: Esther Rubio. 

 Título: El Punto. The Dot (título original).

Editorial: Walter Books Limited, Londres SE115HJ. Editado en lengua castellana por la Editorial Serres S.L. Muntaner, 391-08021 Barcelona.

 Año de la primera edición: 2003.

 Idioma original: Inglés.

   Hipótesis de edad recomendada: 7-9 años.



Los lectores a esta edad se encuentran en la etapa que Piaget denominó como “operaciones concretas”, que se caracteriza sobre todo, porque el niño puede adquirir un razonamiento más lógico, en el que va adquiriendo nuevas facultades que le permiten invertir mentalmente sobre el proceso o acto que acaba de realizar. Además es capaz de retener mentalmente varias variables al estudiar objetos y reconcilia datos aparentemente contradictorios. Todo ello le permite un incremento en sus habilidades para conservar ciertas propiedades de los objetos, números y cantidades.

Por otra parte, aparece una disminución de su egocentrismo, volviéndose más sociocéntricos, con mayor habilidad para aceptar opiniones ajenas y ser algo conscientes de las necesidades del que escucha, de la información que tiene y de sus intereses. Tienen más en consideración  los puntos de vista de los otros, con lo que buscan  justificar sus propias ideas y coordinarlas con las de los demás a través de un intercambio. Sus explicaciones van siendo cada vez más lógicas.

Una vez encuadrado el momento evolutivo en el que se encuentran los lectores a esta edad, vamos a ir relacionando cada uno de los aspectos a destacar del libro y como puede ajustarse a las necesidades de los niños.

En cuanto al contenido, más concretamente sobre el tema fundamental del texto, me parece fascinante como trata el desarrollo de la confianza en uno mismo y cómo cuando un profesor o cualquier otra figura de referencia para un menor confía en él, ofreciéndoles mensajes positivos y empoderamiento de sus propias habilidades, los niños, al igual que nos ocurre de adultos, aumentan su motivación intrínseca frente a ese aprendizaje y consiguen realizar un trabajo muy superior al iniciado o al que nunca hubiesen podido imaginar que llegarían. En cuanto a la autoestima y el concepto que tenemos sobre nosotros mismos a esta edad; parece que comienzan a describirse como personas con pensamientos, sentimientos y deseos distintos de los demás, además en el desarrollo de esa imagen interviene todos aquellos con los que el niño se relaciona, sus padres, profesores, compañeros, etc…. En este momento su autoestima suele ser estable, sin embrago años más tarde, alrededor de los 12-13 puede comenzar a descender.

Se trata de una historia que se lleva a cabo en un ambiente muy familiar para ellos, la escuela; en el que cuentan un problema que seguro que también les ha ocurrido a ellos en algún momento de su trayectoria escolar, con lo cual les es sencillo vincularse con el personaje y vivenciar las dificultades de Vasthi como si fueran propias.

El personaje principal es Vasthi, una niña que está en la escuela, en clase de educación artística; con lo cual pueden sentirse fielmente identificados, que está bloqueada porque no se le ocurre nada que pintar; hasta que llega su profesora, uno de los personajes secundarios y le propone una idea, “simplemente que plasme algo y que vea a dónde le lleva”. El tercer y último personaje secundario que aparece, es un niño más pequeño que la protagonista, al cual le gusta mucho su exposición y le encantaría pintar como ella cuando fuera mayor. 

La forma en la que se enfrenta la protagonista a su problema inicial es muy semejante a la harían los niños a esa edad, si algo no les sale bien o tienen dificultades, muchos de ellos cesan en su empeño y directamente abandonan o piden ayuda a su profesor. En el caso de Vasthi necesitaba ayuda, que alguien confiara en ella y que le mostrara un camino, una técnica para aumentar su creatividad. El hecho que posteriormente ese reconocimiento le sirviera como motivación para hacer más y mejor las cosas, puede ser un modelo para los alumnos, un ejemplo de que las cosas se pueden conseguir, pero igual su razonamiento no sería como el de los adultos y pensarían que cuando alguien te quiere y confía en ti te ayuda a hacer mejorar las cosas.

Entre estos tres personajes se suceden varios valores y contravalores. En un primer momento Vasthi se muestra frustrada, enfada, triste, porque no sabe cómo hacer para la obtención de un buen trabajo. Hasta que la profesora, simplemente con su manera de actuar, le hace cambiar, le motiva, le permite superase y tener ganas de hacer otras cosas, aumenta su creatividad y su confianza en ella misma. Además todos estos valores Vasthi es capaz de transmitírselos al niño pequeño que posteriormente ve su obra.

Considero que a esta edad, los niños ya son capaces de comprender las relaciones que existen entre ellos, así como distinguir y diferenciar las distintas perspectivas. Lo importante es ejemplificar todos estos valores desde que son pequeños, darles diferentes opciones para que puedan reflexionar y sean ellos mismos los que los descubran en el texto y de esta forma se identifiquen con el personaje y les sea útil y significativo para su vida real. Es relevante que vayan desarrollando una adecuada autoestima y autoconcepto que les capacite a enfrentarse a la sociedad  de forma crítica y coherente.

La estructura de la narración es lineal, con tres partes bien diferenciadas: presentación, nudo y desenlace; siendo este tipo, la más sencilla y la más adecuada para los niños a esta edad.
En cuanto al lenguaje que utiliza, emplea estructuras sintácticas sencillas, con párrafos cortos, de lectura fácil, con un vocabulario sencillo y coloquial (“se había quedado pegado en la silla”, “¡muy divertido!”, “montón”), con desenlace rápido y de breve extensión, que se puede terminar de una sentada. 

Utiliza una adecuada calidad en sus descripciones, adecuadas a su edad, de tal forma que cuando está pintando los puntos con diferentes colores, parece que puedan recrearse ellos mismos. De los personajes no hace a penas descripción, tan sólo aporta unos datos esenciales para comprender que le ocurre a cada uno de ellos y qué papel juegan en la narración. Por otra parte también cuida la función poética y aparece una reiteración en el texto: “un punto amarrillo, un punto verde, un punto rojo, un punto azul”. 


El formato del texto es atractivo para los niños, está dispuesto en pequeños párrafos en posición central o a uno de los lados dejando espacio a las ilustraciones, las cuales son parte fundamental del libro; son muy representativas y suponen una gran ayuda visual para los lectores. La letra es fácil de leer, aparecen palabras en mayúsculas para darle más énfasis a los que quiere transmitir con ellas: GRANDE, ¿YO?, SÉ… En cuanto a la portada, es bastante gráfica, e ilustra a la perfección una parte importante de la historia.

Con todo lo aportado con anterioridad considero como futura maestra, positivo el emplear este libro en el aula, ya no sólo  por hecho de que sea una obra agradable de leer para ellos por sus textos e ilustraciones, sino también por los valores tan importantes que se ejemplifican  y describen en la obra. Aunque por otro lado, también abre las alas a un abanico inmenso de creatividad e infinidad de posibilidades, donde las cosas convencionales no tienen por qué ser siempre las más adecuadas.



jueves, 9 de enero de 2014

ARTÍCULO II



Lo aprendido a lo largo de este tema sobre los textos folclóricos, ha sido muchísimo. Parece que es un tema del que todo el mundo conoce algo, dada su transmisión oral y popular, sin embargo me he dado cuenta que hay todo un universo por descubrir, por investigar, por analizar y he de reconocer que en mí caso, ha suscitado enormemente mi curiosidad. 

También me ha hecho reflexionar sobre los cuentos que me narraban a mí de pequeña, quién lo hacía, en qué situaciones, si conozco retahílas, rimas, trabalenguas o no, de cuándo las conozco, quién me las enseñó, etc.…en definitiva,  me ha hecho hacer un salto al pasado, para darme cuenta de la tradición popular de aquel entonces y analizar qué es lo que conocen los alumnos en la actualidad,  ver si es cierto que se están perdiendo estas costumbres tan nuestras y cómo los profesores trabajan los textos folclóricos en el aula, cómo los cuentan y/o cantan.

Voy a comenzar situando la literatura folclórica, de dónde proviene la palabra folclore, cuáles son sus principales características, la importancia que tiene, así como los diferentes tipos de textos.
Al parecer la palabra “folclore” fue acuñada por el inglés William John Thoms en 1846 y sustituía al concepto de “antigüedades populares”. El anonimato, la oralidad y la multitud de variantes, son las características fundamentales que la definen. Se trataba de contar historias de pueblos en pueblos, historias que luego se expandían y pasaban de generación en generación. Narraban la historia de los pueblos, de las sociedades, que luego según iban pasando de generación las iban modelando con sus vivencias y creencias.

Hay diferentes tipos de textos y diferentes clasificaciones, pero la más clásica es la de dividirlos en textos en verso, es decir textos para cantar, para recitar o juegos; y textos en prosa, en los que podemos encontrar las fábulas, los mitos, las leyendas, los cuentos, con diferencias y particularidades entre ellos.
Un dato en relación con las fábulas, la moraleja y la educación moral que me ha parecido muy sorprendente ha sido la del estudio que se realizó sobre la lectura de “Los tres cerditos” y cómo es cierto que pensamos que los niños por ser pequeños no van a poder sacar sus propias conclusiones y reflexiones, aunque sean adaptadas a su edad y a sus posibilidades de razonamiento, pero me pareció fantástico que dedujeran el hecho de poder acudir a alguien que te quiere si tienes algún problema en lugar del mensaje adulto del esfuerzo, la necesidad de trabajo continuo, etc.…aspectos muy alejados de la vida de los niños.

Por otra parte la historia del teatro folclórico infantil es enorme, así como su repercusión, cuyo objetivo era la de divertir, entretener, pero con una clara vocación educativa. Los títeres, las marionetas, sus representaciones en aquellos escenarios tan típicos, en los que los personajes representaban el bien o mal y pedían la colaboración de los espectadores, creo que ha quedado rezagado a festivales, como el Titirimundi, semanas culturales o algo de este tipo, y que en el colegio no se está utilizando tanto, igual en Educación Infantil algo más, pero considero que en Primaria el uso de este recurso es escaso. 

Con respecto a la poesía folclórica, tiene un gran valor didáctico y fomenta la motivación intrínseca y la creatividad. Se trata de retahílas, juegos de palabras acompañadas de movimientos, rimas, gestos, que siguen acompañando a los niños en los patios del colegio y que es cierto que nosotros como futuros profesores nos tenemos que asegurar que este tipo de juegos persisten y continúan. Haciendo memoria me acuerdo perfectamente de canciones como: “En la calle 24…”, “Soy capitán, soy capitán…” y de cómo jugaba con mis amigas en el patio, parece mentira como después de tantos años recuerdo la letra de todas ellas y los gestos que hacíamos.

En cuanto a los cuentos literarios, el tema me ha servido para hacer un análisis más profundo de los mismos. Han sido clasificados en cuatro categorías (Mitos, cuentos de animales, cuentos de fórmula y cuentos de hadas o cuentos maravillosos); siendo estos últimos los han recibido una mayor atención. Estos cuentos mantienen una estructura interna con planteamiento, nudo y desenlace, además presentan unos motivos principales como la fuga y la persecución, la búsqueda del tesoro, la búsqueda del amor o el huérfano maltratado entre otros, y cuentan con personajes y arquetipos típicos, el héroe o la madrastra entre otros.

Una vez analizada la literatura folclórica, voy a sintetizar cuáles han sido los grandes recopiladores de todas estas obras, así como su selección, adaptación y uso en las aulas.

Lo primero de todo y que creo que me quedado claro, es establecer la diferencia entre adaptación, recopilación y versión. La adaptación supone la modificación del texto en función de moral de la época; la recopilación es una mera transcripción de la narración oral y por último la versión, supone un préstamo de los cuentos folclóricos en cuento a personajes, motivos, simbología, etc para hacer otro texto, que igual con el paso de los años puede ser incluso más popular que el anterior.

Una vez establecida la diferencia no quería dejar pasar la oportunidad de nombrar cuales han sido los grandes recopiladores universales, como Charles Perrault (muy sorprendente y desconocida para mí la versión de Caperucita, nunca me lo hubiera imaginado así), los Hermanos Grimm o Andersen y su “Patito feo”. Entre los españoles más destacados Fernán Caballero y Saturnino calleja, de ahí la frase tan conocida “tienes más cuento que Calleja”.

Para mí lo que me ha resultado más complejo y me parece que es muy complicado, es conseguir una buena adaptación y buena selección de textos folclóricos, así como su correcto uso o no en el aula. Es evidente su interés pedagógico, ya que acerca al niño a la lectura, al lenguaje escrito; así como su interés psicológico dada la relación de la literatura folclórica con el desarrollo infantil; pero el uso correcto e incorrecto en el aula es algo más sutil bajo mi punto de vista, qué adapto, qué mantengo para que continúe el simbolismo inicial…complejo….lo que si necesario es que sea oral, ni representaciones gráficas, que sean capaces de imaginar y crear a partir de lo que escuchan. La narración oral apenas se trabaja en el aula y personalmente no recuerdo a ningún profesor contándonos un cuento en Primaria, ¡a ninguno!, con lo cual se pierde la capacidad de escucha, de discriminación auditiva y sobre todo de imaginar lo que ocurre, cómo serán los personajes, los contextos, y el hecho que cada uno se lo imagine de una forma completamente diferente a su compañero. 

¿Qué aprendido acerca del simbolismo y la adaptación?

Lo importante, mantener el simbolismo además de los roles de los personajes y los motivos principales de la historia. Dicho así parece una tarea sencilla, pero a la hora de la verdad creo que no lo es tanto.






miércoles, 8 de enero de 2014

ARTÍCULO III



La historia de la Literatura en sí misma, no es un contenido curricular en Primaria, pero es cierto que en el colegio, en el aula y en los libros de textos, aparecen multitud de lecturas, o utilizamos otros fragmentos que pertenecen o hacen referencia a nuestras obras clásicas. 
Con lo cual lo que me ha parecido muy interesante de este bloque es el poder conocer cuáles podrían ser unas buenas estrategias para seleccionar, adaptar y presentar esas obras clásicas, aunque sean pequeños fragmentos a los alumnos, para que se vayan familiarizando con ellas y vayan adquiriendo un mayor interés por las mismas.

Me ha hecho reflexionar que la literatura, al igual que otra lengua, consiste en un sistema de signos, con la peculiaridad de que es capad de generar nuevos signos en los receptores. Además que el fin de los textos literarios es el acto comunicativo y por lo tanto como cualquier otro acto comunicativo tiene sus componentes: emisor, receptor, mensaje, canal, código y referente. Sin embargo en la literatura lo fundamental es el emisor en su contexto, el receptor en el suyo y el mensaje.

El emisor tiene la potestad de inventarse mundos, formas de vida, vivencias, ser omnipresente, juzgar a los personajes, etc…plasmarlo y dejar constancia de su obra. El receptor sin embargo,  recrea lo que lee, reinventa nuevos signos, siendo esto lo realmente positivo, que cada uno lleguemos a una lectura de la obra, con diferentes visiones, aunque sea diferente a la que hace el profesor de lengua o al referente del autor, en eso personalmente creo que consiste el arte.

¿Pero cómo podemos seleccionar y adaptar de forma adecuada estas obras clásicas para nuestros alumnos?

La verdad que no me parece una tarea sencilla, lo primero porque tenemos que conocer mucho a nuestros alumnos, saber cuáles son sus intereses y las actividades que más les van a transmitir, y por otra parte, porque creo que es cierto que muchos profesores usan el libro de texto como si no hubieran otras opciones, perdiéndose de esta forma otras propuestas que le podrían resultar enormemente interesantes.

Además es que el aprendizaje de la lectoescritura, es una tarea nada sencilla, en la que intervienen numerosos procesos, como perceptivos, léxicos, sintácticos y semánticos. En la lectura, lo primero que tiene que hacer el niño es extraer los signos gráficos para su identificación, posteriormente recuperar el significado de las  palabras que han sido identificadas, para que después comprenda la relación entre unas palabras y otras, es decir, el análisis sintáctico de los elementos de la oración, hasta que finalmente extrae el significado y lo integra en su estructura cognitiva. Una tarea que parecía muy sencilla ya que todos hemos aprendido a leer, pero que requiere de esfuerzo y entrenamiento.

Algo muy relevante acerca de lo cual he de reconocer que no me había planteado hasta ahora, a la hora de trabajar en el aula como futura profesora, es el hecho de que tengo que tener muy claro que una cosa es la lectura de textos literarios infantiles y otra el trabajo que se hace con los textos seleccionados, dos tareas muy diferentes; en la primera el objetivo es disfrutar de la obra, mientras que en el segundo se trata de ampliar la cultura de los alumnos así como ejercitar otras habilidades lectoras básicas. Igual a día de hoy estas actividades se trabajan de forma diferenciada, pero la experiencia que tengo como alumna no es así, pretendían que disfrutáramos y a la vez ampliáramos nuestra cultura literaria y habilidades lectoras a la vez, siendo en muchos casos frustrante al no satisfacer tus intereses.

Recuerdo que en Bachillerato nos hicieron leer la primera parte de El Quijote, haciendo resúmenes de cada capítulo y un examen posterior, no sé hasta qué punto era adecuado ese trabajo, ya que resultaba muy complejo comprenderlo para nosotros, nada significativo, alejado de nuestros intereses y que tampoco te acercaba tanto la obra y al autor. Creo que si lo hubiera enfocado de una manera más lúdica o con otro tipo de actividades como de las que posteriormente hablaremos hubiera sido mejor, más positivo y más enriquecedor para nosotros.

Lo que sí que es cierto, es que si necesitamos elegir textos, aunque sean breves, necesitamos que estén completos y que aparezca reflejado claramente la presentación, el nudo y el desenlace. Intentando respetar la forma y en caso de los textos más largos, también la coherencia, a pesar de que utilicemos la técnica de “cortar y pegar”.

Actividades como los proyectos de aprendizaje en los que se fomente la competencia de aprender a aprender o la de autonomía e iniciativa personal entre otras, trabajando de forma cooperativa, heterogénea, con sus propios objetivos y su propia evaluación; las Webquest, los números monográficos que aparecen en los periódicos escolares o las jornadas culturales, son actividades y propuestas que se debería fomentar más su puesta en práctica, ya que son experiencias complementarias, muy enriquecedoras y que en muchas ocasiones les resultan mucho más significativas que el simple hecho de leer un fragmento de una obra clásica en voz alta en la hora de Lengua.

martes, 7 de enero de 2014

ARTÍCULO IV



Este cuarto bloque me ha parecido muy interesante y lo que he aprendido también ha sido mucho. Toda la animación a la lectura, el deseo lector, las ganas por devorar un libro, creo que es tan importante como propiamente enseñar todo el proceso de la lecto-escritura.

Como ya he comentado en artículos anteriores aún no he podido empezar con mis prácticas, pero por otros compañeros y por mi experiencia (aunque no sea como maestra en un centro) creo que en este sentido se está  empezando a hacer un gran trabajo, no sólo en los centros educativos, sino también desde los ayuntamientos y centros culturales. 

Son numerosos los centros a los que van los autores de los libros que se han previstos para la lectura de ese trimestre; además se organiza un espacio en el que se plantean actividades con los alumnos y lo mismo ocurre con el ilustrador u otras personas importantes en la elaboración del mismo; un espacio de debate, de reflexión, de intercambio de opiniones, de dudas, de intuiciones, que creo que es gratificante para ambas partes.

Personalmente cuando yo estudiaba en el colegio, no recuerdo hacer ninguna actividad previa a la lectura de un libro, tampoco realizar otras durante el proceso, tan sólo alguna de forma posterior, como hacer un resumen o la elaboración de fichas de los libros, pero simplemente como una manera de recoger los datos más importantes del libro, no como una forma de reorganizar todo lo que comprendido y plasmarlo de una forma ordenada y organizada.

Por aquel entonces en mi clase de lengua el deseo lector era algo en lo que mi profesor no hacía especial hincapié, no nos motivaba con ninguna actividad previa, ni nos hacía reflexionar para ver si íbamos comprendiendo el mensaje, relacionando unas ideas con otras…¡nada!, con lo cual es cierto, que en mi caso, durante muchos años me llegué a desmotivar con la lectura, además en muchas ocasiones en el colegio era una lectura en voz alta, lo que me hacía estar más centrada en leer bien, sin equivocaciones, que en comprender aquello que estaba leyendo, con lo cual fue una mezcla entre desmotivación y falta de práctica lo que me llevó a no ser una gran lectora de pequeña. 

Con los años y gracias a otros profesores (de más mayores) pero sobre todo a mis padres, fui cogiendo otra vez el ritmo y las ganas por leer y aprender a través de la lectura. Pero me pongo a pensar y yo porque tuve suerte con mi familia y con profesores posteriores, pero en otros muchos casos, loa alumnos no cuentan con esta suerte y son lectores que fracasan,  que se frustran, que no les gusta la lectura, ni la literatura y aparecen una gran cantidad de problemas de comprensión y de expresión, aspectos que en muchos casos podrían haber mejorado si se hubiera realizado un buen trabajo de animación o motivación a la lectura; y ya no sólo de motivación, sino un trabajo durante y un trabajo posterior; los alumnos necesitan que les acompañemos en el proceso de aprendizaje, que les vayamos guiando y dando las orientaciones necesarias, para que sean ellos mismos los que lo vayan construyendo, para que realmente le sea significativo, les sirva para algo y disfruten plenamente con esta actividad.

Personalmente he aprendido muchas actividades para poder trabajar este aspecto de la animación de la lectura con los alumnos en el aula, en un futuro, espero que no muy lejano. 

Me han parecido muy interesantes las actividades previas, en las que tenía que imaginar el cuento a través de la portada o el título, que fuera el propio autor el que les motivara para leer su historia, que se inventaran preguntas con respuestas únicas si/no, que crearan historias encadenadas inventando el argumento…en definitiva que jueguen con el cuento, que les entraran ganas de saber más, de conocer a los personajes, de interesarse por ellos.

Por otra parte las actividades durante la lectura son igualmente interesantes,  además considero que muy relevantes en el aprendizaje, sobre todo para los que tienen más dificultades, para que no se pierdan, no se desmotiven y no se descuelguen del proceso lector. Muy necesario que relacionen unas ideas con otras, que interpreten lo que querían decir los personajes, que argumenten, que infieran, etc… aspectos básicos para llegar a una adecuada comprensión.

Las actividades posteriores son necesarias para asegurarnos que han comprendido la historia, una de las actividades destacadas en este apartado personalmente creo que es la de seriar dibujos o partes de la historia, es una tarea fantástica para que razonen de forma lógica y ordenada todo lo acontecido, que organicen su pensamiento, de esta forma el lenguaje será más organizado y tendrá un sentido lógico adecuado, mejorará notablemente no sólo su comprensión, sino también su expresión oral.